LUCES AL ÉXITO
Por: Hamilton Isbael Mendoza Martínez.
La
constante en la humanidad es la búsqueda de la satisfacción plena, es conocido
el hecho natural de cooperación social que procura la ventaja y el perfecto
acomodo dentro de una sociedad, sea esta numerosa o significativa.
Basado
en “La clave del éxito es la disciplina”.
La
constante en la humanidad es la búsqueda de la satisfacción plena, es conocido
el hecho natural de cooperación social que procura la ventaja y el perfecto
acomodo dentro de una sociedad, sea esta numerosa o significativa.
El
hombre en sociedad tiene como principal acción solucionar el problema que
existe entre escases de recursos, el abismo de necesidades ilimitadas y su
existencia plena; acá, la principal razón evolutiva del hombre primitivo y el
desarrollo de las inteligencias mediante la exploración de sus habilidades.
El
ser humano avanza por la vida experimentando con acciones que promuevan la
certeza de libertad, por ello ha creado utopías que mediante procederes
legislados procuran alcanzar la condición de éxito.
Los
atenienses desde su análisis, los romanos mediante su organización, los
alemanes procuraron la instauración de un sistema social único, los islámicos,
judíos, egipcios, franceses, ingleses, rusos, cubanos, entre otros.
El
condicionante sobre el éxito, habla del seguimiento o metodización de
actividades, actitudes y pensamientos que resulten en la satisfacción de las
necesidades del hombre, se concibe en la sociedad una relación intrínseca entre
el éxito y el bienestar o el éxito y el poder, generando en el hombre una serie
de pensamientos hipotéticos que procuran demostrar que su tesis utópica es la
luz en la ruta hacia el éxito, dicho juicio es delimitado hacia la tenencia,
poder y la auto proclamación de solvencia absoluta en la vida.
Se
cree exitosa a la persona que alcanza el estándar conceptual de la sociedad en
la que interviene. Unos años atrás se viralizó la propuesta hacia el éxito
basada en algunas filosofías japonesas, al parecer propias de la convivencia y
aplicables al razonamiento e interiorización de la persona que busca dicho
estatus operacional, Yokoi Kenji, un colombiano de estirpe japonesa, plantea la
premisa sobre la disciplina como elemento fundamental del hombre exitoso
ejemplificando que el japonés no ha desarrollado su vida por tener como don
superior un IQ que supere al hombre común, sino una serie de normas filosóficas
que le permiten ser metódico y disciplinado en su actuar. Así se contempla que
la secuencia de pasos ordenados dentro de un contexto habitable y cooperativo
puede reflejar un impulso ventajoso sobre aquellas personas que cuentan con
habilidades e inteligencias superiores, mas no organizadas.
Los
seres humanos mitificamos lo incomprensible, como parte de las fases estructurales
del conocimiento, damos un valor mágico a hechos naturales y consideramos
gracia los accidentes improbables esquematizados que desconocemos como por
ejemplo la lluvia, creyendo que es voluntad divina el ciclo del agua y la
ausencia de una de las etapas será un castigo; si bien es cierto, si queda
sancionada la falta de disciplina en el uso desmedido de químicos ambientales,
erosiones terrestres, podas y talas desmedidas, mal aprovechamiento de los
recursos hídricos, anulando por completo la naturalidad del éxito operacional
de manejar el medio en el que vivimos para que el ciclo del agua complete el
proceso, allí hay inteligencia.
Se
cree que al desarrollo social se impone el poder o dominación, en la estructura
organizacional siempre se cumple la premisa de Darwin relacionada a la especie
dominante, pero dentro de la civilidad generada mediante la educación todo tipo
de relación debe ser socializada, acá la segunda premisa filosófica del Sr.
Kenji, Ser personas, Personas pacientes, amplias, recordando que todo ser
humano racional puede perdonar y disculparse, afín de erradicar dentro de la
organización social la predisposición infundada.
Estas
dos acciones buscan la estabilidad social y contextual en la que se prevé la
participación del individuo, pero, es importante como tercer elemento la
perfectible visión del entorno que promueve en el hombre la satisfacción, la
apreciación general primaria del ser humano es la decadencia, razón por la que
constantemente compara situaciones, estados y filosofías; quien tiene o no un
recursos, analiza sus resultados y los compara con el objetivo ideal planteado
por su entorno o grupo social; el resultado: Personas llamando pobreza a la
mala planificación o uso de los recursos disponibles, anulando por completo las
oportunidades de riqueza que le rodean.
Entonces,
las luces al éxito pueden asociarse con bienestar, poder o solvencia; siempre y
cuando se considere la contextualización de la persona disciplinada, paciente,
amplia, sin predisposiciones, con una visión real y general de su entorno
social según el modelo o patrón a seguir.
El
éxito está determinado por el tipo de vida que cada persona ha prescrito vivir.
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