VALORES FUNDAMENTALES DEL EDUCADOR


Por: Hamilton I. Mendoza / Pedagogo.

En la actualidad el docente se enfrenta a racionalidades que procuran el desarrollo de los estudiantes y la fundamentación de la práctica cognitiva que debe construir en las mentes de los facilitados.

La sociedad tiene como fin el acoplamiento e integración de las nuevas personas que la academia entrega como producto, pero ante la tendencia de formación indirecta por parte de los medios alternativos, el docente enfrenta un nuevo reto psicosocial, “formar hombres y mujeres emocional y profesionalmente fuertes”.

El proceso educativo por ende enfrenta un embate por parte de los factores exógenos a la escuela, tiene que lidiar con distractores lo suficientemente fuertes y atractivos al joven que rompen con la atención hacia el docente.

Redes sociales, podcasts, influencers y demás, son en esta generación los principales enfoques de opinión de niños, adolescentes y adultos jóvenes; esta es la principal razón de las tesis de muchos profesionales y la masiva del docente ¿Cómo enfrentaremos esta persuasión?, el estudiante ya no es reflexivo, critico político, profesional dedicado o estudiante de cuaderno.

Ante tales hechos, el docente debe cambiar su actuar, con recelo de no desviar mediante a aparentes técnicas didácticas modernas, a atención de los estudiantes. Por ello se refieren los valores del docente actual, aunque hay que reconocer que según el contexto vivido la evolución y adaptación de la visión romántica debe adaptarse a su medio.

El docente será:

Reflexivo: considerando que este como valor primario lo debe formar y fortalecer en los estudiantes en todo momento.

Tolerante: no podrá cambiar el rumbo de las tendencias sociales y psicológicas que abordan al educado, pero deberá ser amplio para re encausar las conciencias hacia una ruta de trabajo que resulte en beneficio de la formación cognitiva y personal del mismo. La competencia es dura.

Responsable: mostrando al joven que el desarrollo de la conciencia actitudinal siempre debe señalar al norte de la libertad de acción, mas no de razón.

Transparente: demostrando que aunque la sociedad en su cociente colectivo ve la corrupción como algo natural, el docente tiene la responsabilidad de aportar ejemplo de transparencia en su actuar a fin de transformar la mentalidad de “hábiles mentales para la mafia, a personas transparentes de acción” fundamentando este valor como principio de vida.

Cooperador: instruyendo en la necesidad de la cooperación social, como plataforma al desarrollo humano, en donde demostrar que es necesario interactuar y no encerrarse en un mundo virtual, la cooperación se desarrolla mediante la convivencia y tolerancia pacifica de los miembros de una comunidad, razón importante por la que el docente debe enamorar al estudiante del medio natural.

Laborioso: marcando como medio de desarrollo personal que solamente el trabajo hará al hombre (género) productivo y solamente de esta manera se alcanzarán los objetivos, que siempre es necesaria la planificación de una vida y la estructuración de las acciones humanas, considerando que la acción deliberada siempre parte de un razonamiento previo, sea o no consciente.

Y, finalmente Entusiasta: impulsando a la convivencia y pertenencia, erradicando la introversión que los medios virtuales proveen y dando lecciones de vida que demuestren que el trabajo siempre valdrá la pena, mostrándole que este último no se refiere a un proceso de esclavitud laboral, sino a un proceso, plataforma, método o medio que le dará resultados gratificantes en sociedad.

El docente ya no es un miembro del salón, el docente es un medio abierto que muestra las grandezas de la vida, tomar el reto de conmocionar al mundo es parte la transformación que en la actualidad se debe contemplar como solución a los problemas sociales.

El docente, es ahora la última barrera de la formación en valores en una sociedad convulsionante.

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