Somos Libres o Gallinas en la Vida.
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| Lic. Hámilton I. Mendoza Martínez |
Cada una de las personas en este
mundo experimentamos la opresión desde temprana edad, unos la razonan como
bebes otros reaccionan a ella durante la adolescencia y finalmente muchos
sufren por ella en la adultez.
Considerar que el hombre es falto
de libertades es uno de los clichés que todos los analistas, filósofos,
pensadores, psicólogos, pedagogos, teólogos, sociólogos y muchos más logogos,
han intentado resolver por siglos.
Una realidad que viví mientras mi
paso profesional fue en una escuela de agricultura, fue velar por la vida de
las gallinas en situación de explotación ovípara o producción de huevos para el
consumo humano, pude comprender que existen tres modelos de explotación en cada
cultivo, estabulado, semi-estabulado y a campo abierto; estos modelos cuentan
con bondades y dificultades, pero, ¿cómo se relaciona con la libertad?
La respuesta es muy simple, los
sistemas de producción a campo abierto proveen de una significativa libertad, en
este caso a las gallinas, porque se les delimita un espacio amplio para que
ellas rasquen caminen, urgen entre la tierra, coman pasto, insectos,
concentrado, consuman agua, sol, aire y demás, pero la producción al
considerarse semi orgánica puede diezmar la productividad de las aves. La producción
semi estabulada establece una cantidad determinada de aves según el clima,
altura sobre el nivel del mar y otros aspectos, por metro cuadrado a más calor
menos aves por metro cuadrado, a más frio se incrementa la cantidad de aves por
metro cuadrado; pero lo que me impacto es el sistema estabulado, las aves a
partir de su inicio de producción se encuentran en jaulas las cuales les
proveen de rampas para el descenso de los huevos, agua de un lado de la jaula y
concentrado racionado al otro.
Pensar en la libertad acá es una complicación
severa, dado que nos limitamos a razonar desde nuestra perspectiva quien sí o
no sufre, convirtiéndose en una discusión dicotómica y en ocasiones puede
llevar a los pensadores hasta el plano metafísico y espiritual.
¿Seremos gallinas en la vida? En todos
los casos que vivimos existen diversos contextos en donde el ser humano puede
concluir sus términos de libertad, cuando somos adolescentes tenemos padres de
familia que nos cuestionan en todo momento ¿A dónde vamos? ¿Con quién vamos? ¿Qué
vamos a hacer? ¿Por qué lo vamos a hacer?, cuando crecemos y llegamos a ser
adultos, los cuestionamientos se incrementan y van desde ¿Para qué?, ¿Por qué?,
¿Cómo?, ¿Con qué?, ¿Con quién? Y demás preguntas asfixiantes que nos muestran
que nunca fuimos, ni seremos libres, creo que estamos cerca de ser una de esas
gallinas.
La biblia nos enseña que todas
las personas estamos listas para crecer y ser dueños de nuestra vida, somos
poseedores del don preciado de la libertad ¿absoluta?, bueno, podemos
considerar que somos dueños de la libertad circunstancial porque nadie podrá
estar sobre la ley, ni sobre la contextualidad social en la que nos
encontramos, el apóstol Pablo a la iglesia de corinito le enseño sobre esto, mostrándoles
que pese a ser ellos una comunidad libre en sus acciones deberían reducirlas a
un cuestionamiento propio de su vivir “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero
no todo edifica. Ninguno busque su propio bien, sino el
del otro.” 1 Cor. 10:22-24.
Cuando
llegamos a ser personas adultas se cumple el mandato divino expresado en Génesis
2:24 “Dejará el hombre a su padre y madre
y se unirá a su esposa y serán una sola carne”, Dios en su infinita sabiduría
determinó con claridad una de las marcas de camino que pocos han comprendido a
cabalidad, si todo comenzó con la creación y fue incrementando
responsabilidades, acciones y elementos en la creación implica que llegado el
momento de madurez del ser humano en su psique y moral, podría entonces unirse
y evolucionar a una nueva vida en pareja, lo que demuestra que todo ser humano
lo primero que requiere para crecer es madurar.
Esta capacidad
de madurar nos permite disfrutar de la jaula al sistema de producción semi
estabulado, ahora ya podemos salir de casa y nuestro entorno crece, es de
analizar concienzudamente que aunque podemos salir debemos ser cuidadosos con
nuestras actitudes y conductas, porque con regularidad todo cambio puede llegar
a confundirnos. “Cuando salí de casa lo
primero que hice fue festejar mi libertad de la opresión de los padres”,
triste conclusión porque bajo ciertos criterios y principios, siempre fui libre
en casa de mis padres.
Las
personas al vernos en un contexto diferente por causas naturales lo primero que
experimentamos son los límites, estos nos marcan que tanto nuestro entorno
social, familiar o de otra índole se ha expandido, y para ello es imperante
chocar contra la pared de las faltas, errores, excesos y confusiones, por ello
es que una vez lleguemos a este punto, una medida sabia es examinar detenidamente
nuestras acciones y nuestra fe, esto no de acción pública, sino, privada, esta
recomendación fue dada los cristianos de Corinto “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros
mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a
menos que estéis reprobados?” 2
Cor. 13:5 y con ello comenzar a fiar de los pasos que se dan en la vida.
Este análisis, por consiguiente
nos dará paso a observar las cosas que hacemos bien y las que hacemos mal, confrontándonos
con una agria realidad, somos muy propensos a equivocarnos, estamos programados
para el error, nuestros pensamientos, actitudes, conductas, siempre nos
encaminarán indudablemente hacia la falla ante las personas, por ello, el Sabio
Salomón, en uno de sus escritos insignes en el libro de Eclesiastés nos aclaró
este punto y nos da paz en medio de la complicación de vida que podamos tener,
esto si somos exigentes con nosotros mismos o ya somos padres de familia “Ciertamente no hay hombre justo en la
tierra, que haga el bien y nunca peque.” Ecl. 7:20, la falla es inevitable
y en la vida no es que debamos ser perfectos para vivir en libertad.
Regularmente, toda falla nos
acusa, todo error nos entierra en comentarios o autoflagelaciones personales,
siempre nos veremos con ojos de culpables hasta que comprendamos que nuestra
libertad en Dios no está circunscrita a las fallas que cometemos, por el
contrario, está establecida sobre el principio de amor y salvación por medio de
Él y la comprensión de una vida agradable conociendo y practicando las normas
bíblicas que limitan nuestro entorno para conducirnos bien por la vida Heb.
13:18.
Si fallamos, como recuperamos la
libertad y confianza, primeramente comprender nuestro contexto de vida, en el
ejemplo que he propuesto de los sistemas de producción en gallinas, debemos
clarificar que el conocimiento de las normas de vida establecidas por Dios en
su Palabra siempre son la guía perfecta para conocer la profundidad y anchura
de vida con la que contamos. Luego es imperante que como seres humanos tengamos
en cuenta las conductas con las que nos representamos ante las personas, las
recurrencias que pueden complicarnos la vida y las insanidades morales y espirituales
que permitimos que se alojen en nuestras vidas, la libertad es un regalo de
Dios para el Hombre y que es replicable ante nuestros padres, aprender a ver nuestros
errores permite que corrijamos el andar y por consiguiente propicia paz dentro
del entorno en el que nos encontramos.
Bíblicamente, debemos cambiar
nuestra manera de pensar y de vivir, “En
cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está
viciado conforme a los deseos engañosos,” Ef. 4:22 lo que nos permitirá
ajustar nuestra vida a los cambios que Dios nos propone, no permitamos que la
palabra y promesa no se cumpla porque se encuentra más allá de la jaula o el
terreno medido podemos condenarnos a una vida de sufrimiento y culpa. “Pero sobre
todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por
ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para
que no caigáis en condenación.” Stg. 5:12: no mintamos sobre nuestra realidad,
aceptemos completamente las verdades que Dios nos permite vivir, “Por lo cual, desechando la mentira, hablad
verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.”
Ef. 4:25 porque esto nos dará paz comunitaria y finalmente aprender a ser
obedientes a nuestros líderes, pastores, padres de familia, autoridades
civiles, entre otras; la Iglesia en colosenses necesitaba conocer que su
libertad estaba delimitada por la obediencia y que con ella lograrían alcanzar
una vida llena de bendiciones y tranquilidad. “Hijos, obedeced a vuestros
padres en todo, porque esto agrada al Señor.” Col. 3:20.
Somos limitados o enclaustrados
cuando no aceptamos espiritualmente y moralmente la realidad en la que vivimos,
¿somos gallinas en la vida? Posiblemente, pero que tu situación contextual no
arraigue tu espiritualidad y limite las posibilidades de vivir agradecido con
Dios por lo que te ha dado a fin de alcanzar por tu satisfacción en la vida,
otros niveles a los que puedes llegar. Vive satisfecho con lo que tienes, eso
es parte de tu Libertad en Dios.

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