VIDA RELACIONAL
Por: Hámilton Isbael Mendoza Martínez
El apóstol Pablo intenta en la carta a Filipenses mostrar la necesidad del cristiano a ser obedientes, estimando importante la comunión y la humildad, entre pares y comunes, esta visión presentada a la iglesia de Filipos a quienes consideraba santos en Cristo, personas organizadas y merecedoras de la gracia de Dios, manifestándoles que les tenía en sus oraciones por ser ejemplo en la consagración mediante la búsqueda constante y la comunión en el evangelio.
El hecho más claro del aprecio y relación entre el apóstol y la comunidad creyente en esa ciudad se evidencia en Filipenses 1:14, cuando dice que la mayoría de los hermanos han cobrado ánimo mediante sus prisiones y con ello se han motivado hacia la predicación de la palabra de Dios, dicho claramente que con la actitud de Pablo se logró el progreso del evangelio.
Jeffrey de León, director de Liderazgo Juvenil Internacional, señala la visión de los discípulos sobre la humanidad de Jesús al mostrarse como un personaje divino por los prodigios y milagros que realizaba, pero también humano por las conductas y acciones tan naturales como: llorar por Lázaro, conmoverse por María Magdalena cuando sería apedreada y su carácter impetuoso al sacar el templo a los comerciantes; en definitiva la muestra de sus sentimientos provocó en los discípulos la empatía hacia un ser vulnerable como ellos.
Esta característica podrá comprenderse como la mejor evidencia que siendo Dios, reveló una vulnerabilidad propia de su actitud de no aferrase a su divinidad y gloria, cumpliéndose en este punto la característica principal de haber aceptado como parte del sacrificio descrito en Filipenses 2:5 – 8 la forma de siervo y la condición de humillación en calidad de hombre; esta encarnación que permitió su despojo de divinidad también le mostró obediente al Padre y dio un significante a la relación Maestro – Discípulos.
La acción de no aferrase demuestra una actitud de humillación que le coloca en una posición vulnerable que permitió en sus seguidores establecer una relación significativa que dio paso a que sus múltiples adeptos le escucharan como par, sin perder el estatus magisterial que desarrollo en ellos.
En la actualidad existen personas que representan una posición eclesiástica o se interesan en un liderazgo y con ello intentan actuar como personas vulnerables y accesibles a los demás, pero, no siempre lo hacen de corazón, teniendo como resultado el acercamiento a las personas como por obligación; la conducta de falsa vulnerabilidad solamente evidencia que no son amadores de corazón o creyentes comprometidos con la expansión del Reino de Dios. Quienes obran en amor y empatizan al mostrarse cercanos a los demás, siendo como cartas abiertas (2 Corintios 3: 2-4) han comprendido el modelo de Jesús tomando la actitud correcta.
Estas relaciones significativas que se establecen adecuadamente según el modelo de Jesucristo, tiene como resultado la afinidad y recepción del mensaje; los líderes comprometidos con la sinceridad de sus actos y conductas tienen como propósito mostrarle a la iglesia y personas en general, que no es importante el hombre, sino el centro de la vida misma es Cristo como todo un modelo a seguir y ser su discípulo.
El resultado inevitablemente será el cumplimiento de la comisión de “ir y hacer discípulos a las naciones” (Mateo 28:19). Las estrategias discipuladoras, abren la vida a quienes son discipulados, describe Jeffrey de León en su reflexión sobre “La Vida Relacional”. No se puede presentar una lección o mensaje sin antes mostrarse vulnerable como principal característica del establecimiento de relaciones significativas entre maestro – discípulo. El discipulado espera transferir un estilo de vida fundamentado en el evangelio de Jesucristo, por medio de las verdades absolutas de la palabra de Dios, enseñándoles a las personas a que guarden todas las cosas o bien dicho, mensajes divinos como lo plasmo el evangelista Mateo en su capítulo 28 y versículo 20.
Estas relaciones significativas tienen el propósito de presentar claramente a Cristo como centro de la vida del creyente, como principio incondicional ante personas que ven todo con un lente parcialista; el reto del discipulado es abrirnos como cristianos a una vida de liderazgo empático mediante la condición de siervos obedientes y vulnerables, a fin de seguir el modelo de Cristo, con ello la instrucción y exhortación mediante la palabra de Dios será efectiva y aplicable.
Concluyendo que solamente mediante estas relaciones se podrá presentar una verdad y el discípulo podrá ser receptivo. La Vida Relacional, es seguir el modelo de Jesús de ser predicadores a todas las personas que necesitan buenas nuevas en su vida.
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