DESAFÍOS DEL DOCENTE EN EL SIGLO XXI

La humanidad ha entrado en un proceso acelerado de cambios que se manifiesta en todos los ámbitos del acontecer del ser, podría en este punto afirmarse que estamos viviendo el inicio de una nueva era civilizatoria, donde la educación, el conocimiento y la información juegan un papel importante.

La sociedad que emerge algunos la denominan sociedad del aprendizaje por el papel importante del aprendizaje permanente sobre la misma sociedad; ojalá que fuera considerada la Sociedad de la Sabiduría, como la entienden las sociedades orientales.

Es indudable que con los avances en la humanidad, la civilización basada en producción de bienes básicos ha llegado a su final; Existe una tendencia a la desmaterialización del proceso productivo al punto que llegamos a considerar ahora importante la incorporación de productos intangibles, conociéndose como la economía del Saber, las llamadas industrias de la inteligencia se considera como las Industrias dinámicas, dando paso con ello a la Globalización o conocida también como mundialización, pero este concepto no se limita al aspecto puramente económico; es un proceso multidimensional, dicho proceso no está generando un incremento uniforme de progreso y desarrollo.

La educación del siglo XXI, debe enseñarnos a vivir juntos en una aldea planetaria, creando ciudadanos del mundo, pero sin que la influencia tecnológica permita perder las raíces, dado que ningún país puede alcanzar una independencia real, sin una educación superior de calidad; el indicador de competitividad es la incorporación del progreso técnico a la actividad productiva.

Es imperante distinguir entre la globalización virtual y la globalización real, la primera es promovida por los medios de comunicación y la segunda como parte del proceso económico. Es preciso reconocer que la globalización ofrece un potencial de crecimiento económico y abre más oportunidades a los que tienen capacidad competitiva, pero excluye en forma creciente a los que no tienen dicha capacidad. Por ello es que la educación está llamada a constituirse en la inversión prioritaria de nuestros países.

Ante los hechos de una américa latina sub educada, es necesario considerar que existe una dificultad en introducir los cambios en los sistemas educativos, los cuales suelen ser resistentes a las transformaciones; los analistas sostienen que una innovación suele tardar quince años, para encontrar su lugar en el quehacer educativo o en ocasiones periodos más largos, pero en el sector industrial lo hace en periodos más cortos de tres a cinco años; queda como lección importante a partir de las investigaciones educativas; Henri Janne manifiesta que las instituciones más ancladas al pasado son más resistentes al cambio, por ello se resalta que tratar de hacer cambios es como tratar de remover cementerios.

Ahora es claro que en un mundo de cambios, la educación permanente aparece como la respuesta pedagógica estratégica que hace que la educación sea asunto de toda la vida y dota a los educandos de las herramientas intelectuales que les permitirán adaptarse a las transformaciones y requerimientos del mundo laboral y a la obsolescencia del conocimiento, dado el crecimiento acelerado del mismo, durante el año 2020 afirmaron que solo se había alcanzado el 1% del conocimiento tecnológico propuesto para el año 2050.

El Profesor Peter Bonfield, de la Universidad de Westminster, afirmó en torno a las competencias del conocimiento que: “si usted aprende algo hoy y lo sigue haciendo tal como lo aprendió cinco años después, lo uno que se puede garantizar es que lo estará haciendo mal”, esta visión implica cambios en el oficio docente, en su formación inicial y continua. Los educadores son diseñadores de métodos y ambientes de aprendizaje, que trabajan en equipo junto con sus alumnos, la enseñanza debe estar centrada en el alumno y no en los que enseñan.

Lo importante de los aprendizajes realmente adquiridos se traducirá en un desarrollo genuino del individuo o de la sociedad para el desarrollo de conocimientos útiles, capacidad de raciocinio, aptitudes y valores; el cambio a los salones educativos ha llegado y con ello es necesario considerar un pliego de nuevos valores que fundamentan los conocimientos contextuales a la era de la información y conocimiento como parte de la producción de bienes Intangibles, entre ellos la flexibilidad, creatividad, autonomía, innovación, adaptación y el estudio permanente dentro de un trabajo colaborativo entre pares y docentes.

Por estas causas, es destacable que el hombre post industrial, tendrá el desarrollo de habilidades para trabajar, mismas que deben en todo momento ser impulsadas por los maestros, siendo estas el análisis simbólico, abstracción, pensamiento sistémico, investigación experimental y colaboración, estas a su vez podrán propiciar la capacidad de un desarrollo exponencial de las tareas que se encuentran en constante evolución y la jerarquía cederá su lugar a una organización de redes, la información transitiva en canales múltiples e informales en obediencia a las lógicas humanas.

Las limitantes que enfrenta esta evolución del conocimiento, pueden ser consideradas al punto como “Nudos”, los cuales llevan a las personas a la miseria y decadencia, mismos que son reforzados por las migraciones, despilfarro de recursos, deterioro del medio ambiente, pandemias o cábulas enfermizas que el hombre proponga para distraer el proceso.

Por ello es necesario que la visión de este siglo se complete con los cambios al quehacer del docente y que con ello, se replantee la formación inicial y continua ya que necesitan ser formados en la perspectiva de la educación permanente, llegando con esta ideología a considerarse un Pedagogo Investigador con una profunda formación social y humana, así como también preocuparse en que el estudiante aprenda a trabajar, investigar, crear; estos hechos se fundamentan en que el educador sea un animador o estimulador, ya que este proceso pedagógico se convierte en renovadora, activa y liberadora a fin que se fomente la iniciativa y creatividad.

El paradigma del aprendizaje, en el cual los educadores son primordialmente diseñadores de métodos y ambientes de aprendizaje, que trabajan en equipo junto con los estudiantes, para la aplicación de la Pedagogía de la autonomía, propuesta por Paulo Freire, que implica en quien forma, se forma y reforma al formar y quien es formado se forma y reforma al ser formado.

Podemos en este punto describir a la educación como: “El aprendizaje innovador tiene como rasgos básicos que son anticipación y participación” para despertar la curiosidad, desarrollo de autonomía, fomentar el rigor intelectual y creer las condiciones necesarias para el éxito de la enseñanza formal y la educación permanente; otro aspecto importante es la concepción de la ciencia, como parte de principal de la construcción del conocimiento, la misma no nace de la generación espontánea dado que requiere de recursos humanos de nivel superior o como lo manifestó el Dr. Luis Enrique Orozco, requiere incrementar la inteligencia social para lograr la formación de la alta inteligencia.

Esta formación de la alta inteligencia, tiene como finalidad aumentar la capacidad social y cultural de los pueblos para mantener un flujo adecuado entre los mecanismos de producción, de asimilación y consumo de los productos de conocimiento. Para este futuro próximo, el docente debe dejar la perspectiva de profesor, convirtiéndose en aprendedor, esta característica permitirá que olvide dictar, calificar, enseñar, evaluar para ver si sus estudiantes son capaces de repetir; el proceso de un buen aprendedor es que junto con sus estudiantes eleve su conocimiento para convertirlo en una experiencia vital y nunca dejen de aprender.

Todo lo anterior lleva a la implícita necesidad de una profunda renovación de las estructuras académicas, de la organización administrativa y de los métodos docentes. El cambio de los métodos docentes es una exigencia impuesta por la naturaleza misma del conocimiento contemporáneo, cuyo crecimiento exponencial, multidisciplinareidad e internacionalización, es concomitante de su rápida obsolescencia. Luego no se trata de una simple innovación pedagógica, sino de algo más profundo: tiene que ver con la estructura del conocimiento. Un docente que entiende lo que significa esta revolución del conocimiento estará motivado naturalmente y dispuesto a experimentar con nuevas metodologías.

A este punto, con el crecimiento de la educación, es necesario tener ciertas consideraciones importantes como: la sobre estimación de las potencialidades que ofrecen las tecnologías no producen detrimento del papel docente, estas tecnologías deben siempre ser vistas como instrumentos y medios de apoyo al profesor, mas no sustitutos del mismo; evitando que la introducción de nuevas tecnologías genere la exclusión o diferenciación.

Por otra parte, es preciso tener en cuenta la dificultad que representa introducir cambios a los sistemas educativos, que de por si suelen ser resistentes a las transformaciones, entonces, ¿Cuál es el desafío de nuestra región en la perspectiva educativa? Todo docente tiene el reto de ingresar a la modernidad, como parte del proyecto de desarrollo humano endógeno y sustentable construido desde nuestra propia identidad, sin desconocer que la mundialización es un fenómeno esencial de nuestra época.

IESALC-UNESCO

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