EL HOGAR DE LA MUJER VIRTUOSA

 Por: MTh. Hámilton Isbael Mendoza Martínez

Proverbios 31:11-31


En la lectura de Proverbios, inicia con una relación entre la Mujer Virtuosa del versículo diez y su esposo, mostrando el texto que existe una profunda confianza entre sus actitudes y la estabilidad del esposo, siendo esta parte la fundamental del desarrollo de la enseñanza.

Virtuosa es una descripción de fuerte, capaz, guerrera y valiente, mostrando una firmeza en su sabiduría y la versatilidad por velar por su familia, considerando cada una de las necesidades que tiene al frente, las suple basa en la intensidad con la guía sus acciones.

Al estudiar de lleno el proverbio se encuentran referencias importantes de salud emocional, libertad espiritual, honor en su actuar y privación de la angustia en momentos de expansión familiar, centrada al fortalecimiento de su esposo y el cuidado de sus hijos.

Se han identificado dos características de esta familia para tratar la observación del caso como referente de estudio:

1.      Son unidos mediante el esfuerzo de la madre de familia.

2.      La familia reconoce el esfuerzo de la mujer en el hogar.

LA UNIDAD MEDIANTE EL ESFUERZO DE LA MADRE.

La mujer en la historia bíblica a cumplido un cierto papel relegado a la sumisión y desplazamiento de su protagonismo histórico en la sociedad donde fue construida la estructura organizacional patriarcal, cada hecho, cuenta con una lección que alaba a Dios y procura perfilar que todo lo que sucede tiene una íntima relación hombre - Dios.

El texto inicia con el reconocimiento previo de la condición de una mujer valiente, que no se amedrenta ante diversas circunstancias de la vida, partiendo de un contexto anterior de la valoración de su condición de propiedad como madre y el establecimiento de su autoridad al haber traído al mundo a su hijo; esta figura se fortalece en los versículos cuatro al ocho.

 

El propósito de la unidad reflejada en el texto, muestra el interés de la mujer en guardar el corazón de su esposo, sabiendo que dicha figura provee una luz sobre la seguridad y estabilidad que el hogar cristiano debe tener.

El alcance del esfuerzo de una madre va en la enseñanza con el ejemplo del equilibrio situacional que se tiene en casa a los hijos, priorizando el bienestar familiar en todo momento “… le da bien y no mal todos los días de su vida” V. 12; mostrando su voluntariedad en los actos que aseguran el bien familiar “… con voluntad trabaja con sus manos” V. 13.

Estas cualidades de bienestar y voluntad tienen un impacto en los integrantes de una familia, considerando que cada persona dentro del núcleo familiar requiere los mismos para el desarrollo natural de su vivienda.

Otro de los elementos que provee unidad es la previsión (V.14) al velar por la buena administración de los recursos (15) y su entrega en las acciones del diario vivir, “… Ciñe de fuerza sus lomos…” V. 17, es misericordiosa con lo que se cumple en ella como miembro del hogar con el ejercicio de la piedad (V.20) Observa la calamidad y se anticipa, ve la necesidad y corre enalteciendo el nombre de Dios con sus actitudes y honrando a su familia con sus acciones.

RECONOCIMIENTO DEL ESFUERZO EN EL HOGAR CRISTIANO.

Su valor no queda sin recompensa, la familia de la mujer que valientemente busca honrar con sus acciones efectivas a Dios por medio de su entrega es visible ante los ojos de la sociedad, pero principalmente se evidencia en la estabilidad de cada uno de los miembros de su núcleo.

El verso veintitrés permite observar la dignidad que alcanza el varón, por lo que su recompensa se encuentra en la actitud reciproca del esposo evidenciado en el verso veintiocho “… y su marido también la alaba” termino que demuestra la reciprocidad en el actuar en familia.

El Elogio colectivo, intenta reconocer como el creyente, en este caso la mujer, puede alcanzar no solamente el favor de un miembro de la familia, tomando la actitud de levantarse y promulgar, vociferar y demostrar la absoluta dicha que viven los miembros de su familia ante Dios al llamarle como es conocido por la tradición hebrea, tres veces dichosa, demostrando el amor absoluto que puede alcanzar de los miembros de su familia.

APRENDIZAJES.

1.      El hogar cristiano debe contar con una vida basada en la fe y temor a Dios, “… la mujer que teme a Jehová, esa será alabada” V. 30; la confianza en Dios es el principal elemento de la construcción de una fe comunitaria en familia, esa dependencia que cumple el propósito que todo lo que hagamos, debemos hacer como para Dios (Col. 3:17) es el bloque sólido de una enseñanza de vida cristiana práctica.

2.      Para que un hogar sea funcional, cada miembro de la familia debe contar con la pasión por reconocer los esfuerzos de sus integrantes, los hijos de los padres y los padres de los hijos, el hecho bíblico que narra el imperante de que es la “… Bienaventurada”, no podemos esperar la bendición de Jehová, si no antes con una buena conducta y actitud reconocemos los esfuerzos de los miembros.

REFLEXIONES PERSONALES.

1.      Los esposos debemos estar atentos al trabajo incansable que desarrolla la mujer y que la misma provee estabilidad al proceso de crianza de los hijos, no es correcto alabar solamente los esfuerzos por ser provisores, sino detenernos en los importantes detalles de las amadas.

2.      Aprender de la mujer virtuosa el ser previsores, esforzados, valientes, administradores sin salirse de la voluntad de Dios, ni anteponer los proyectos o deseos personales.

3.      Considerar del proverbio que nuestro principal modelo debe buscar la fuerza en Dios y el honor de la vestidura que provee un trabajo honroso, siendo prudentes para hablar y evaluar las decisiones al frente.

4.      La esposa es digna de nuestro cuidado, es alabada, pero honrada con nuestro esfuerzo, a fin de premiar con evidencia clara de la entrega que ellas hacen por la familia.

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